El mito de la planificación socialista
El mito de la planificación socialista
Introducción
Mucho se ha hablado sobre los males de la planificación central, sobre su ineficiencia a la hora de asignar precios, inversiones o incluso tomar decisiones. Presentando a la planificación central socialista como un gigante burocrático con los pies de barro. Como una entidad en la que una burocracia de funcionarios de lo más alto del Estado actúa de manera arbitraria y según los deseos de un megalómano líder que dirige todo. La derecha y más los liberales tienden a demonizar a la planificación soviética dada en la época de Stalin y de Lenin como lo anteriormente expuesto. ¿Acaso una persona como Stalin era capaz de tomar más de 300.000 decisiones en un día de como dirigir la economía hasta el más último detalle?¿Pero qué hay de verdadero en ello? En este artículo, analizaremos la planificación socialista dada entre los periodos de 1920 y 1956.
Las bases de la planificación socialista
Antes de empezar a analizar la planificación soviética en la URSS (entre los años anteriormente mencionados), debemos de remontarnos a los escritos de Marx sobre la teorización de la construcción del comunismo. A pesar de no ser mucha la teoría que elabora Marx sobre la sociedad comunista, deja una serie de bases a lo largo de su obra con las que poder desarrollar la construcción de la nueva sociedad. Una de ellas es Crítica al Programa de Gotha (1875) donde establece las fases para llegar al comunismo. Distinguiendo dos etapas:
- La primera fase comunista. Es una sociedad en la que según Marx: “acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede.” En dicha sociedad continua Marx: “en ella el productor individual obtiene de la sociedad —después de hechas las obligadas deducciones— exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota individual de trabajo. Así, por ejemplo, la jornada social de trabajo se compone de la suma de las horas de trabajo individual; el tiempo individual de trabajo de cada productor por separado es la parte de la jornada social de trabajo que él aporta, su participación en ella. La sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe de esta bajo otra distinta[1].”
- La segunda etapa de la fase comunista. En palabras de Marx: “En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades![2]”
En este texto da una idea de cómo debe darse esa transición gradual a la sociedad comunista. Pero no de cómo debe de funcionar u organizarse la sociedad comunista en cada una de sus fases. A pesar de que Karl Marx no desarrolla a fondo la teoría de cómo debería de darse la construcción del comunismo, deja una serie de anotaciones interesantes en El Capital de cómo sería una sociedad comunista. En el libro 1, capitulo 1, Marx señala:
“Imaginémonos (…) una asociación de hombres libres que trabajen con medios de producción colectivos y empleen, conscientemente, sus muchas fuerzas de trabajo individuales como una fuerza de trabajo social. (…) El producto todo de la asociación es un producto social. Una parte de este presta servicios de nuevo como medios de producción. No deja de ser social. Pero los miembros de la asociación consumen otra parte en calidad de medios de subsistencia. Es necesario, pues, distribuirla entre los mismos. (…) Supongamos que la participación de cada productor en los medios de subsistencia esté determinada por su tiempo de trabajo. Por consiguiente, el tiempo de trabajo desempeñaría un papel doble. Su distribución, socialmente planificada, regulará la proporción adecuada entre las varias funciones laborales y las diversas necesidades. Por otra parte, el tiempo de trabajo servirá a la vez como medida de la participación individual del productor en el trabajo común, y también, por ende, de la parte individualmente consumible del producto común. Las relaciones sociales de los hombres con sus trabajos y con los productos de estos, siguen siendo aquí diáfanamente sencillas, tanto en lo que respeta a la producción como en lo que atañe a la distribución. (p.96)[3]”
Mientras que en libro 2 del capital, Marx expone:
“La contabilidad, en cambio, como control y compendio ideal del proceso, es más necesaria cuanto más carácter social adquiere este proceso y más pierde su carácter puramente individual; es más necesaria, por tanto, en la producción capitalista que en la producción desperdigada de las empresas artesanales y campesinas, y más necesaria todavía en una producción de tipo colectivo que en la producción capitalista[4].”
Teniendo todo esto en cuenta podemos llegar a la conclusión que dentro de la primera fase del comunismo o del socialismo (terminó que sería más tarde popularizado por Lenin), la sociedad socialista a de organizarse en base a un plan, donde la contabilidad juega un papel esencial para asignar los recursos de manera eficiente. Y estos a su vez han de asignarse según el trabajo socialmente necesario para reproducir un bien y a su vez el obrero recibe unos cupones de trabajo por su contribución individual. En esta fase siguen rigiendo en lo económico, en lo moral, en lo intelectual las viejas formas del capitalismo. Además, la dictadura del proletariado existe para asentar las bases para la transición a la etapa final del comunismo y para reprimir cualquier tipo de contrarrevolución.
En una fase superior desaparece la división del trabajo, y de por si el manual del intelectual. Entra en una etapa donde los medios de producción se han desarrollado tanto donde se es capaz de satisfacer las necesidades más básicas de la población y el trabajo se convierte en necesidad vital y en un modo de vida. Para finalizar en esta etapa, el estado desaparece como medio de represión sobre la burguesía o los contrarrevolucionarios para dar paso a una administración técnica de las cosas.
Elaboración de los primeros planes leninistas
Marx y Engels establecen las bases del socialismo científico, pero es Lenin quién desarrolla la teoría del socialismo y de la planificación en el socialismo. Lenin y los bolcheviques una vez asentados en el poder, idean la posibilidad de planificar la economía y sobre la necesidad de crear un plan económico integral. Lenin plantea una serie de preguntas de cómo debe ser el plan integral desde cuales eran sus rasgos fundamentales a cómo debía de llevarse a la práctica este.
Hay que añadir que, durante la guerra civil rusa, los bolcheviques crean diferentes planes como de aprovisionamiento, de combustible y otros para sustentar la nación en pie en un período de guerra total. Tras la firma de paz entre Estonia y RSFSR, se abre la posibilidad de llevar a cabo un gran plan ambicioso que tuvieron los bolcheviques como objetivo desde la toma del poder, que era la electrificación de la nación para poder modernizarla. Esta ventana que abrió la paz con Estonia, se tradujo en la posibilidad de recibir ayuda técnica para electrificar la nación[5].
Una vez abierta esta ventana, se elabora GOELRO, el primer plan científico y económico por parte de los bolcheviques. Dicho plan se aprueba el 22 de diciembre de 1920 por el VIII Congreso de los soviets. El plan movilizo a más de 180 especialistas[6]. En el que se planteaba la construcción de una vasta red de plantas eléctricas, el abastecimiento de estas, la configuración de esta red con la agricultura y la industria y etc. En este plan se establecen ciertos fundamentos que marcaran a los siguientes planes, como un programa basado en el calendario y de obligatorio cumplimiento. Para la realización del plan, se entendía como de obligado deber el estudio, la supervisión y la discusión pública a todos los niveles para la consecución del plan. Además, en el estudio del plan, Lenin señaló que las correcciones debían de basarse en la experiencia de la práctica y realizar un estudio más detallado a partir de estas correcciones para solucionar los problemas[7]. Según Lenin, era esta la forma en la que se podía avanzar, restructurar o perfeccionar el plan.
Lenin da un prioridad máxima a la creación y desarrollo de un plan económico integral. Esto se ve reflejado en la carta al presídium del GOSPLAN del 14 de mayo de 1921. En la carta se detalla que el plan económico integral debía de ser elevado a todas las ramas de la economía, incluso aquellas empresas que les quedaron de herencia del capitalismo. Lenin destaca que para llevar el plan a buen puerto se debían de crear variantes del plan en caso de incumplimiento de este o alteración de las variables (cartas GOSPLAN, 12 y 13 de abril y 14 de mayo de 1921). Además, Lenin añade que:
“El GOSPLAN debe organizar el trabajo de tal modo que tengas elaborados, al menos para la época de la cosecha, los principios fundamentales de un plan económico estatal para el período inmediato, uno o dos años. (…) Es preciso tomar como punto de partida hay que tomar los abastecimientos, porque precisamente en ello está la raíz de todas nuestras dificultades[8].”
Ante esta dificultad de la planificación se le dedicó gran atención en el XII Congreso del PC(b)R, que hizo los resúmenes del trabajo del GOSPLAN a dos años. En la resolución de dicho congreso se dictaminó que el verdadero plan económico socialista debía basarse en una amplia experiencia preparatoria, en la base de los medios socializados, la cooperación entre ramas y el cálculo exacto de los resultados. Además, de la consistencia de estos en la práctica. Lenin consideraba que el plan debía elaborarse teniendo en cuenta la experiencia colectiva.
En el período entre el XII Congreso y la XIII Conferencia del Partido, se dio una discusión sobre la “actitud ante la concepción del plan de los métodos de trabajo de planificación”. Lenin ante estos debates se posicionó por la creación de informes y artículos sobre el cumplimiento y control del plan en revistas como Vida Económica, para promover la discusión pública de los problemas de la planificación[9]. Solo la experiencia colectiva podía dar un mejor enfoque a la edificación como en el cumplimiento del plan. Además, según los estudios que hace I. Sajarova sobre el pensamiento de Lenin de cómo administrar al economía, muestra que Lenin daba una gran importancia a la creación de supervisores por cada rama o de poner dos encargados en cada rama uno independiente del otro. Esto permitía contrastar métodos, hipótesis, corregir errores, aportar diferentes puntos de vista en el diseño o realización del plan. En cuanto a la estimación de los resultados para realizar el plan, Lenin propuso partir de estimaciones pesimistas y no optimistas para dar un enfoque más realista al plan.
Otro punto a destacar es el papel de los soviets en la dirección económica. Así lo muestra Lenin:
“Cuando nosotros decimos 'control obrero', colocando siempre esta consigna junto a la dictadura del proletariado, inmediatamente después de ella, damos a entender con nitidez a qué estado nos referimos. El Estado es el órgano de la dominación de una clase... Si es del proletariado, si se trata de un Estado proletario, es decir, de la dictadura del proletariado, entonces sí puede el control obrero erigirse en un régimen general, universal, omnipresente, minucioso y concienzudo, de cálculo de la producción y distribución de los productos... Sin los soviets esta tarea sería, a lo menos para Rusia, insoluble. En los soviets apunta esa labor organizativa del proletariado, gracias a la cual se puede resolver esta tarea de alcance histórico-universal [10].”
Es decir, sin ellos serían completamente imposible realizar cualquier plan. Ya que toda la información no la posee la cúspide de un Estado. Los planes deben de basarse en la información que le es transmitida a través de los soviets. Además, Lenin remarca que para planificar la economía o para solventar los problemas del proletariado debemos de ser centralista. Ya que dentro de un marco de un plan común nos permite unir sinergias, coordinarnos mejor y, por tanto, obtener mejores resultados. Pero en términos de pequeña escala han de ser los trabajadores organizados en los soviets los que tienen que tomar la iniciativa de cómo realizar el plan, con que recursos, con cuanta mano de obra o como se debe de organizar el trabajo para el cumplimiento del plan. Así lo señala Lenin, cuando trata este tema en su texto sobre el impuesto en especie:
“Todos los funcionarios del partido y de los Soviets deben encauzar enteramente todos sus esfuerzos y toda su atención a despertar y fomentar la iniciativa en plano local -en las provincias; más aún, en los distritos; y aún más, en los subdistritos y en los pueblos- para organizar la economía precisamente desde el punto de vista de dar un impulso inmediato, aunque sea con "pequeños" recursos, en medida insignificante, a la hacienda campesina, ayudándole con el desarrollo de la pequeña industria de la comarca. El plan económico general y único del Estado exige que esto precisamente se convierta en el centro de la atención y preocupación, en el centro de los trabajos "de choque". La mejora conseguida aquí, a la menor distancia posible del "fundamento" más amplio y profundo, permitirá pasar con la mayor brevedad al más enérgico y victorioso restablecimiento de la gran industria.[11]”
Tras la creación de la URSS, se incorporó y se diseñó planes en los que se representaban las diferentes repúblicas. Estos planes incorporaron diferentes economías y se ajustaron a las diferentes necesidades a satisfacer de las diversas repúblicas del país de los soviets. Esto permitía tener más recursos y generar sinergias con las que afrontar problemas comunes. Además de facilitar el desarrollo de regiones más atrasadas y solventar de manera veloz problemas estructurales de regiones particulares[12], mientras cada república conservaba su autonomía dentro del plan. Esto también se vio reflejado en los escritos de Lenin, entre ellos el texto de “Sobre la cuestión de las funciones legislativas del GOSPLAN” (1922). Donde pone gran énfasis en la concordancia del plan entre las distintas ramas como entre las distintas regiones económicas.
Durante la planificación de los planes de los años veinte, los sindicatos participaban en todos los niveles del plan. Su objetivo era velar por el cumplimiento de las condiciones laborales, promover a técnicos capaces en la dirección de las empresas, difundir el plan económico entre los obreros y campesinos para concienciarles, elección de inspectores para la vivienda, la gestión de reservas de grano, de cooperativas de consumo... Además, las fábricas se sometían al Consejo Central de Sindicatos y no directamente a los soviets como los bolcheviques querían[13]. A partir del X congreso del Partido, con la entrada de la NEP, los sindicatos toman un nuevo rol en la dirección de la economía y se convierten en una escuela del comunismo para el proletariado, para que de esta forma adquiriesen una conciencia revolucionaria.
La planificación en la construcción del socialismo
Después de la crisis de las tijeras, se hace patente la necesidad de acelerar el proceso de industrialización y de edificar el socialismo. Durante la década de los años veinte hay un gran debate en el seno del PC(b)R sobre lo anteriormente mencionado (en este artículo no entraremos en detalles sobre el proceso de este). La tendencia que se impone es la que lidera Stalin. Sin el cual no podríamos hablar de la industrialización y la construcción del socialismo en la URSS.
Desde el primer plan quinquenal hasta los soviets, junto a los sindicatos jugaron un papel clave a la hora de transmitir información al centro. Es decir, al GOSPLAN procuró de recoger la información que provenía de los niveles inferiores y a través de estos erigir los planes. Podemos diferenciar diferentes niveles administrativos de planificación durante esta época.
Una vez recogida las demandas y las necesidades de los soviets, esta información se transmitía al GOSPLAN. Dentro del aparato administrativo la orden de crear un nuevo plan venia de arriba (centro) abajo para preparar el plan. Una vez enviada las ordenes de preparar el plan, los respectivos niveles administrativos iban transfiriendo la información de lo más abajo hasta el nivel superior para informar acerca de las capacidades que tenían. Como, por ejemplo, sobre el nivel de aumentar o reducir la producción, precios, costes y etc. Una vez recogida esa información iba escalando a los órganos superiores, los cuales (con la información obtenida) se encargaban de crear el plan que sellaría el destino de la URSS.
Entre los niveles podemos encontrar a los soviets locales y territoriales, que velaban por la recogida de la información y el cumplimiento del plan a nivel local. En un nivel superior, estaban los “glavki”, que dirigían dentro de cada ministerio distintas actividades subramales o líneas de producción catalogadas como prioritarias. En un eslabón superior, se situaban los ministerios y organismos como GOSPLAN, GOSBANK, GOSSNAB…, que dirigían sectores o la coordinación de dichos sectores. A su vez, por encima de estos organismos estaba el Consejo de Ministros y por encima de este el Soviet Supremo[14].
Dentro de este modelo de planificación imperaron una serie de tensiones. Entre ellas podíamos encontrar: el carácter global versus sectorial, administraciones versus unidades de producción, el grado de centralización versus descentralización. La respuesta de tales tensiones dio lugar a la solución “zarovique[15]” que era de acorde en gran parte con los principios leninistas. La solución “zarovique” aposto por la sectorialización de la economía, la máxima centralización democrática y por el predominio de los agentes y estructuras extraeconómicas (administrativas)[16].
Cada plan económico, se fijaban tasas de crecimiento que se debían de alcanzar la renta nacional y la inversión, después de realizar los respectivos cálculos entre ambas variables. Después se establecía la tasa de acumulación, y el fondo de inversiones productivas que debían de garantizar el desarrollo económico de la nación. Dicho fondo se repartía entre las sectores de la economía o ramas de la producción[17].
En un nivel más inferior de la elaboración del plan económico, se encargaba de fijar: precios, salarios, fuerza de trabajo y etc. Es decir, en este nivel con los recursos anteriormente asignados en el fondo de inversión, cada sector intentaba lograr el máximo producto posible con los recursos dados mediante precios y salarios diseñados para lograr ciertos objetivos[18]. A su vez, los planes de las repúblicas podían divergir del nacional y crear fricciones dado que tenían cierta libertad de fijar precios y salarios con el fin de lograr sus propios objetivos regionales. Aun así, los planes de las repúblicas no diferían en gran medida del central, dado que había un principio unificador. Es decir, de gran coordinación de las fuerzas productivas de la nación, a pesar de que había cierta libertad para las repúblicas[19]. Es de esta manera, como la URSS se industrializó y logró a llegar a obtener altas tasas de crecimiento económico durante 1928 - 1940 en torno al 10 por ciento de crecimiento anual de la renta nacional[20].
Todo esta gran coordinación y planificación adecuada de la economía no se podría haber dado sin la participación activa de las masas en los soviets y bajo la dirección del Partido Comunista de toda la Unión (bolchevique). El sistema económico se desarrolló gracias a la democracia socialista que consiguió ser un canalizador real de las necesidades del pueblo trabajador soviético y las cuales satisfizo. Historiadores burgueses como Robert W. Thurston argumentan, a medida que el sistema soviético se volvió burocrático, los niveles locales de la sociedad se mantuvieron en gran medida participativos[21]. Escribió que a pesar de que el régimen soviético pusiera límites todavía permitían a los ciudadanos tener una participación significativa a nivel de participación local y de forma inmediata, esto significo que "en última instancia, relativamente poco fue controlado por el gobierno o por decreto del partido".
Otro testimonio de la época lo encontramos con Pat Sloan que pudo participar en una elección soviética, escribió:
“Mientras trabajaba en la Unión Soviética, participé en unas elecciones. Yo también tenía derecho a votar, ya que yo era un miembro trabajador de la comunidad, y la nacionalidad y la ciudadanía no son impedimento para los derechos electorales. El procedimiento fue extremadamente sencillo. En un comité sindical, en una reunión general se discutió con todos los trabajadores de nuestra organización, se discutió a los candidatos y se tomó una votación a mano. Cualquiera presente tenía derecho a proponer un candidato, y el que fue elegido no era personalmente miembro del Partido. Al considerar las afirmaciones de los candidatos que sus actividades pasadas fueron discutidas, ellos mismos tuvieron que responder preguntas sobre sus calificaciones, cualquiera podía expresar una opinión, a favor o en contra de ellos, y la base de toda la discusión era: ¿Qué justificación tenía los candidatos para representar a sus camaradas en el Soviet local? [22]”
En el año 1934, Stalin se enfrentó también a este tipo de críticas de que en la URSS, una camarilla de burócratas o que el propio Stalin tomaba las decisiones unánimemente. Una de esas críticas fue respondida en la entrevista que le realizó el escritor Ludwig a Stalin, en una parte de está insinúa que las decisiones se toman unipersonalmente. A esto Stalin le respondió lo siguiente:
“Nuestro órgano directivo, el Comité Central de nuestro Partido, que dirige todas nuestras organizaciones de los Soviets y del Partido, lo integran unos setenta miembros. Entre estos setenta miembros del Comité Central se encuentran nuestros mejores industriales, nuestros mejores cooperadores, nuestros mejores intendentes, nuestros mejores militares, nuestros mejores propagandistas, nuestros mejores agitadores, nuestros mejores conocedores de los sovjoses, nuestros mejores conocedores de los koljoses, nuestros mejores conocedores de la
hacienda campesina individual, nuestros mejores conocedores de las naciones de la Unión Soviética y de la política nacional. En este areópago está concentrada la sabiduría de nuestro Partido. Cada uno puede corregir la opinión o la propuesta personal de cualquiera. Cada uno puede aportar su experiencia. Si no fuera así, si las decisiones se tomasen unipersonalmente, cometeríamos grandísimos errores en nuestro trabajo. Pero, como cada cual puede corregir los errores en que incurran unos u otros, y como nosotros tenemos en cuenta estas correcciones, nuestras decisiones resultan más o menos acertadas.[23]”
Conclusiones
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, podemos concluir que las criticas infundadas por los liberales a la planificación socialista no forman más que del mismo paradigma anticomunista, de que cualquier opinión subjetiva, bulo o historia tergiversada adquiere para ellos una carácter científico para la presentación de los hechos. Cuando lo que hacen es nublar la realidad y no permiten realizar un análisis adecuado de la situación que se vivió en la etapa marxista leninista de la URSS.
Dicho esto, podemos decir que la planificación socialista se dio gracias a la participación y a la comunicación activa de las masas obreras y campesinas con el GOSPLAN a través de los soviets. Las cuales, no fueron más que herramientas para realizar sus conquistas materiales y para poder edificar la sociedad socialista con la dirección del Partido Comunista. Es a través de estos órganos por los cuales se pudieron canalizar la información de las unidades productivas (a través de su experiencia y conocimiento de la situación), ejercer el control obrero de la producción, así como su supervisión.
Por otra parte, la experimentación, la creación de planes alternativos, el debate abierto de los planes entre todos los niveles de la sociedad, la participación de los sindicatos… permitieron enriquecer la visión de los planes y hacerlos más realistas. Además, la separación de tareas en diferentes sectores, planes regionales y el predominio de ramales administrativos permitieron crear planes dinámicos, los cuales beneficiaron a diferentes colectivos como a diferentes nacionalidades de la URSS satisfaciendo sus necesidades y elevando su nivel de vida como material.
Como conclusión, solo la planificación socialista es capaz de llevar a cabo las conquistas materiales como sociales de la clase obrera. De crear una construcción económica armoniosa entre diferentes pueblos, a pesar de su atraso económico. Además, es la planificación socialista, la única herramienta capaz de la clase trabajadora para erigir su futuro y acabar con los males de la anarquía de mercado creada por el capitalismo. Solo la clase trabajadora con la conquista de los medios de producción es capaz de hacerse con las riendas de su futuro y salvarse a si misma de la barbarie capitalista.
Adrián Iglesias.
Bibliografía:
- Karl Marx (1875). Crítica al programa de Gotha. Editorial Progreso, Moscú, 1977.
- Karl Marx (1867). El capital. Tomo primero. El proceso de producción del capital. Editorial Akal, España. Edición 2018. (pág. 110 - 111).
- Karl Marx (1893). El capital. Tomo segundo. El proceso de la circulación del capital. Editorial Akal, España. Edición 2018. (pág. 168).
- I. Sajarova (1977). Elaboración de los principios leninistas de la planificación en los años veinte. Ensayos sobre la teoría económica en la URSS. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana. (págs. 33-60).
- Enrique Palazuelos (1990). La formación del sistema económico de la Unión Soviética. Editorial Akal, España.
- Stalin. Obras escogidas. Tomo XIII. Edición progreso Moscú, 1953. (págs. 44 - 50).
- Lenin. Obras escogidas. Tomo XXXV. Ediciones de cultura popular. Akal editor, 1978. (págs. 252 - 255).
- Lenin. Obras escogidas. Tomo XI. Edición progreso Moscú, 1973. (págs. 170 - 173).
- Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas del año 1936.
- Manuel Foyaca de la Concha (1977). La sociedad socialista según Lenin. Revista de estudios políticos. Nº213-214. (pág. 88).
- Sloan, Pat (1937). Soviet Democracy (Left Book Club ed.). Camelot Press. (p. 171).
- Enlace (consultado el 12/10/23) :https://www.docdroid.net/t9gG4jQ/thurston-robert-reassessing-the-history-of-soviet-workers-opportunities-to-criticize-and-participate-in-decision-making-pdf
[1] Karl Marx (1875). Crítica al programa de Gotha. Editorial Progreso, Moscú, 1977. (pág. 11).
[2] Karl Marx (1875). Crítica al programa de Gotha. Editorial Progreso, Moscú, 1977. (pág. 12).
[3] Karl Marx (1867). El capital. Tomo primero. El proceso de producción del capital. Editorial Akal, España. Edición 2018. (pág. 110 - 111).
[4] Karl Marx (1893). El capital. Tomo segundo. El proceso de la circulación del capital. Editorial Akal, España. Edición 2018 (pág. 168).
[5] Lenin. Obras escogidas. Tomo XX. Edición progreso Moscú, 1973. (págs. 166).
[6] Lenin. Obras escogidas. Tomo XXI. Edición progreso Moscú, 1973. (págs. 171).
[7] Lenin. Obras escogidas. Tomo XXI. Edición progreso Moscú, 1973. (págs. 172).
[8] Lenin. Obras escogidas. Tomo XXXV. Ediciones de cultura popular. Akal editor, 1978. (págs. 252).
[9] I. Sajarova (1977). Elaboración de los principios leninistas de la planificación en los años veinte. Ensayos sobre la teoría económica en la URSS. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana. (págs. 33-60).
[10] LENIN: ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?, O. C, tomo XXVI, páginas 93-94.
[11] Lenin. Obras escogidas. Tomo XXI. Edición progreso Moscú, 1973. (págs. 38).
[12] Nota: al integrarse dentro de la Unión muchas repúblicas tuvieron acceso a diferentes tecnologías como capital para poder desarrollarse. Así como personal técnico o recursos clave para solventar sus necesidades más acuciantes.
[13] Manuel Foyaca de la Concha (1977). La sociedad socialista según Lenin. Revista de estudios políticos. Nº213-214. (pág. 88).
[14] Enrique Palazuelos (1990). La formación del sistema económico de la Unión Soviética. Editorial Akal, España (pág. 140).
[15] Solución que fue titulada en honor al economista soviético que la ideo.
[16] Enrique Palazuelos (1990). La formación del sistema económico de la Unión Soviética. Editorial Akal, España (pág. 141).
[17] Enrique Palazuelos (1990). La formación del sistema económico de la Unión Soviética. Editorial Akal, España (pág. 145).
[18] Enrique Palazuelos (1990). La formación del sistema económico de la Unión Soviética. Editorial Akal, España (pág. 145).
[19]Enrique Palazuelos (1990). La formación del sistema económico de la Unión Soviética. Editorial Akal, España (pág. 145-146).
[20] Enrique Palazuelos (1990). La formación del sistema económico de la Unión Soviética. Editorial Akal, España (pág. 120-121).
[21] Enlace: https://www.docdroid.net/t9gG4jQ/thurston-robert-reassessing-the-history-of-soviet-workers-opportunities-to-criticize-and-participate-in-decision-making-pdf
[22] Sloan, Pat (1937). Soviet Democracy (Left Book Club ed.). Camelot Press. (pág. 171).
[23] Stalin. Obras escogidas. Tomo XIII. Edición progreso Moscú, 1953. (págs. 45).
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