La batalla por Moscú

La batalla por Moscú 



Mucho se ha hablado y especulado en torno a la batalla de Moscú. Sobre todo, de cómo perdieron los alemanes, con la excusa de que hacía frío, Rusia era muy grande, no existían caminos asfaltados, los rusos eran muchos o de como perdieron tiempo las divisiones Panzer luchando en Ucrania para embolsar y hacer prisioneros a más de 600.000 soldados soviéticos. Pero esa no es la realidad. La batalla no se ganó por estos clichés, sino por estrategia, capacidad de maniobra de los ejércitos soviéticos, la capacidad que tuvo el Partido Comunista de unir y movilizar al pueblo soviético y por la capacidad económica que tuvo la Unión Soviética.

Para empezar, me gustaría empezar a hacer un repaso sobre la situación económica de la URSS antes de la invasión alemana. Entre 1928 y 1940, se produjo un proceso de industrialización que llegó a rondar entre el 12 y 13 por ciento de crecimiento anual del PIB (Crouzet). Esto se tradujo en lo siguiente; la industria soviética pasó a producir de 4,3 millones de toneladas de acero a 18,3 millones de toneladas, el carbón aumentó de 35,5 millones de toneladas a 166 millones de toneladas, el petróleo de 11,6 millones de toneladas a 31 millones de toneladas, de producir 840 coches anualmente a producir 145.000, la producción eléctrica aumento 8 veces, etc. Además de esto, las zonas industriales pasaron de concentrarse en Moscú, San Petersburgo, Kiev y Bakú, a más zonas como Magnitogorsk, Stalingrado (Volgogrado), Tiflis, Irkutsk, Minsk, Vladivostok, Járkov, Odessa, Kursk, Tula y muchas más.

La mano de obra en la industria pasó de 4,5 millones personas a más de 30 millones de personas. El proceso de urbanización fue uno de los más extensos que se dieron en la época y en la historia, pasando de 20 millones de habitantes en las ciudades soviéticas a 55 millones de personas. Además de esto, el PIB creció un total de 178% desde 1928 hasta 1940. Llegando a ser la tercera potencia económica en PNB en 1938-1940, llegó a superar a Alemania convirtiéndose en segunda potencia económica con una diferencia de 30.000 millones de dólares. Todo un gran logro del pueblo soviético gracias a la planificación socialista, que determinaría la derrota de la Alemania Nazi. Un ejemplo de esto fue la flexibilidad: la capacidad que tuvo la industria soviética de desplazarse y adaptarse a las necesidades de la guerra con unos recursos escasos tras la pérdida de regiones como Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Letonia, Lituania, Estonia y zonas industriales rusas como Orel y Kursk. Un ingenio que surgió de la planificación socialista fueron las ciudades-fábrica como Uralvagonzavod, que reducían costes fijos y creaban grandes economías de escala. Originalmente fue diseñada para producir vagones y tractores, pero rápidamente se dedicó sin descanso a la fabricación masiva de carros de combate. En menos de cuatro años de conflicto, Uralvagonzavod produjo más de 35.000 carros T-34, además de otros bienes como rifles, producción de maquinaria etc. Muchas de estas actividades realizadas en la URSS occidental fueron trasladadas y montadas en un tiempo récord de 5 y en algunos casos 4 meses. Además, mientras se reconstruían las fábricas trasladadas, se iba desarrollando la actividad de la empresa (aunque les faltase el tejado) para no perder tiempo. Para ahorrar recursos, se decidió concentrar en puntos específicos la industria para que estuviese bien intercomunicada, reducir movimientos absurdos que dedicasen más tiempo a la producción y reducir costes de transporte.

El “milagro económico” de la industrialización estalinista | National  Geographic

El 22 de junio más de 3 millones de soldados fascistas invadieron la URSS aniquilando en 3 meses a más de 600.000 soldados y tomando como prisioneros a casi 2 millones de soldados. Durante la invasión alemana, la Wehrmacht alemana destruyó o capturó más de 2.000 plantas industriales, 14.000 aviones, 18.000 tanques y más de 80.000 cañones, antiaéreos y morteros para finales de septiembre de 1941. Una situación devastadora, que pronto en el mes de septiembre mediante una buena planificación y rediseño de la capacidad productiva de la nación, se logró para el mismo mes empezar a producir más de 1000 tanques  T-34 y KV-1 al mes (cantidad que se iría aumentando exponencialmente a lo largo de la guerra), cruciales para la lucha. En junio de 1941, de los 20.000 tanques que disponía la URSS, solo 1400 tanques eran KV-1 y T-34, los cuales eran los más eficientes para luchar contra los Panzer III y Panzer IV y de esta forma hacer un gran daño al enemigo. 

Batalla de Moscú - La Segunda Guerra Mundial

En las vísperas de la batalla de Moscú, se movilizaron alrededor de 500.000 civiles para construir 3 líneas defensivas, se instruyó a más de 100.000 milicianos para defender Moscú. Además, se empezó a formar en la retaguardia soviética a más de 300.000 soldados al mes por Iosif Rodionovich Apanasenko. Por otro lado, se dieron mejoras técnicas en las fábricas soviéticas productoras de tanques (como la reducción de instalación de aparatos en el tanque y etc. de esta manera se reducían costes, mano de obra y tiempo de producción). Además, dentro de las mismas fabricas se empezó a formar a los tanquistas, donde estudiaban los componentes del tanque en su totalidad y cómo repararlos en caso de avería; ya que uno de los grandes motivos de pérdidas de blindados fue el abandono de estos en medio del campo de batalla por alguna falla mecánica de fácil reparación, como, por ejemplo: una oruga rota o un cable estropeado.

Antes de la operación Typhoon lanzada por los fascistas contra Moscú, los alemanes reunieron a más de 1.900.000 hombres, los soviéticos disponían de 1.250.000 hombres (más del 30 % eran soldados bisoños) sin contar los 100.000 milicianos que permanecieron en reserva más unos pocos millares de partisanos que operaban en la retaguardia enemiga. Ergo, el ejército fascista poseía 14.000 cañones y morteros, 1700 tanques (suponiendo el 60% de las unidades de las fuerzas acorazadas, muchas unidades de ellas veteranas) y 1390 aparatos aéreos. En el bando soviético, disponían de 7.600 cañones y morteros, 990 tanques (400 de ellos T-34 y KV-1, de los cuales sus tripulantes estaban bastante curtidos de batallas como Smolensk o Yelnia, la primera victoria del ejército rojo sobre la Alemania Nazi) y 677 aviones de combate, muchos de ellos ya convertidos en ases después de 4 meses de batallas incesantes como Aleksey Ryazanov.

Los planes de los alemanes, como ocurrió en Ucrania y Bielorrusia, acostumbraban a ser predecibles pues se trataban habitualmente de la misma táctica: hacer ataques en pinza de dos puntas, solo que en este caso serían 4, una para envolver tropas de Briansk y otra hacia Vyazma; donde se encontraban la mayor parte de las fuerzas soviéticas. Mientras tanto, la estrategia soviética era retrasar en el frente de Smolensk al enemigo para poder finalizar los tres anillos defensivos de Moscú.

Más tarde, se retirarían a estos anillos desde donde desgastarían al enemigo mientras acumulaban tropas en la retaguardia para después contraatacar a unas tropas extenuadas, desgastadas y con una gran cantidad de equipo perdido. Desde agosto de 1941, la Stavka ordeno llamar a 28 divisiones del Lejano Oriente y Siberia a luchar contra los alemanes, la mitad de ellas llegarían entre los meses de septiembre y noviembre (3 en septiembre, 6 en octubre y 5 en noviembre), solo 8 de estas 14 participarían en la batalla de Moscú (2 de ellas siberianas), el resto se envió a Leningrado y el frente sur, desde Járkov a Crimea (David M. Glantz). Llegando a ser un total de 80.000 hombres. Muy lejos de los 400.000 hombres promulgados por F. Von Bock o Guderian (que los justificaban como su principal causa en la derrota, además del invierno), y de los de la historiografía burguesa que recogió esta patraña de las biografías de los generales alemanes mencionados anteriormente.

 Batalla de Moscú | Historia de la batalla de Moscú (1941-1942)

La operación Typhoon se inició el 2 de octubre, logrando para el día 7 envolver a 600.000 hombres de los cuales entre los días 8 y 10 de octubre se rindieron alrededor de 400.000 (40.000 no se rendirían hasta el 20 de octubre, dando al resto de fuerzas soviéticas tiempo a reorganizarse), 100.000 cayeron en combate y 80.000 lograron escaparse y volver junto al Ejército Rojo o unirse a los partisanos. Es en estas fechas cuando llega el general Zhukov y se hizo cargo de la situación. Además, llegaron 70.000 hombres de Leningrado, zona que se estabilizó a finales de septiembre y permitió liberar tropas para ser trasladadas a Moscú y Ucrania. Lo hicieron con múltiple artillería, más 6 divisiones de siberianas bien equipadas (entre ellas estaba la división de Ivan Panfilov) y 30.000 del área de Stalingrado con 90 tanques T-34 recién salidos de planta. Suficientes para taponar las brechas causadas por los ejércitos fascistas del norte y del sur. En el periodo del 11 de octubre al 30 de octubre se intensificaron las construcciones defensivas de la ciudad de Moscú. El 11 de octubre el Ejército Rojo contaba con alrededor de 840.000 hombres (sin incluir los 100.000 milicianos), 500 tanques, 7000 piezas de artillería y 600 aviones de combate. Mientras el ejército fascista disponía de un millón de hombres más con el triple de tanques, el doble de artillería y el doble de aviación.

Por lo tanto, los soviéticos tuvieron que cambiar de estrategia, en vez de enfrentarse directamente creando una línea que de todas formas no podrían mantener por falta de hombres y material, se crea una defensa más móvil y dinámica para retrasar al enemigo mientras se conseguía reunir fuerzas. En primer lugar, en vez de fortificarse en una posición y aguantar hasta ser desbordados y envueltos por el enemigo, se optó por hacerle entablar batallas defensivas en las que se desgastaría la cabeza de ataque alemana, es decir las divisiones de tanques e infantería motorizada. Mientras, otro cuerpo se dedicaba a hacer una segunda línea defensiva más alejada y mejor preparada. Se dispusieron de unidades artilleras y blindadas móviles para hacer de apaga fuegos en aquellos sectores más críticos además de hacer pequeños contrataques en los flancos enemigos, montando emboscadas (aquí destacaría el comandante de tanque Dmitri Lavrinenko que murió durante la batalla, llevándose antes por delante a 52 carros de combate alemanes) o internándose en la retaguardia enemiga y provocando grandes destrozos en puntos de avituallamiento, almacenaje de munición y repostaje. A esto se le añadió una mayor intensidad por parte de los partisanos en el mes de octubre, haciendo mayor daño a los alemanes al privarles de alimentos y saboteando las líneas férreas, que en ese mismo instante estaban siendo adaptadas a los trenes alemanes; de diferente tamaño y que no podían utilizar normalmente las vías soviéticas para abastecer a la Wehrmacht y la Luftwaffe en territorio capturado.

Durante el 20 de octubre y 6 noviembre, los soviéticos recibieron a otros 90.000 soldados recién formados de la retaguardia soviética con nuevo equipamiento junto con varios centenares de tanques y cañones. A partir del 30 de octubre la ofensiva alemana empezó a perder fuelle y los soviéticos lanzaron contraataques contra el centro de la misma, dificultando así el avance alemán. El objetivo de Zhukov era que desistieran los ataques por el centro y se dividiera en dos pinzas el ataque alemán (por el norte y el sur), dándoles una oportunidad en apariencia de nuevo embolsamiento de las tropas soviéticas (como habían hecho en Vyazma), de esta forma se dispersarían sus fuerzas y perderían movilidad de acción. Zhukov, consciente de esto, lograría la oportunidad de destruir a las fuerzas fascistas por separado y con mayor facilidad, obteniendo así una mayor superioridad. Es por estas mismas fechas cuando empezaron a entrar en combate parte de las unidades milicianas (como fue el caso de la batalla de Borodino).

Los alemanes, a partir del 3 de noviembre, empezaron su ofensiva para envolver la capital desde Kalinin y Tula, tal como predijo Zhukov. El desgaste alemán aumento, y más con la suspensión de envíos de tanques y material militar, que el gobierno de la Alemania Nazi dio la orden de reducir a principios de noviembre de 1941, dando por segura la victoria en la Batalla de Moscú y, por tanto, la guerra contra la Unión Soviética. Es necesario añadir que la economía alemana estaba en crisis y estancada, motivo por el cual se dio una reducción del gasto de armamento para paliar la crisis de la economía alemana. Mientras tanto, el Ejército Rojo siguió aglutinando tropas en la reserva y retirando unidades experimentadas del frente por unidades más bisoñas para así reservarlas más tarde para la contraofensiva. Es en noviembre cuando la producción soviética de tanques y aviones de combate empezó a subir escalonadamente y se empezaron a notar en los envíos hacia Moscú.

A partir del 2 de diciembre la ofensiva alemana se paró en seco ante el último anillo de fortificaciones defensivas de la ciudad de Moscú y se lanzó una serie de pequeños contrataques que hicieron retroceder considerablemente a los nazis. Pero no es hasta el 5 de diciembre cuando se inició la gran contraofensiva soviética con 1.700 carros, 1.000 aviones de combate, más de 14.000 piezas de artillería y más 1.500.000 de hombres frente a un Ejército alemán de 1.700.000 hombres que disponía 1000 carros de combate, 10.000 piezas de artillería y 900 aviones de combate (solo 600 estaban operativos por la falta de materiales de repuesto, mantenimiento o reparación). 

La ofensiva se inició con un ataque en el ala izquierda del frente de Tula (ala derecha alemana). Tras intensos combates, las tropas soviéticas avanzaron entre 60 y 120 kilómetros en dirección sur y sudoeste; destruyendo cientos de columnas de camiones y blindados, capturando además centenares de piezas de artillería. Las tropas germanas, temiendo que sus tropas fuesen rodeadas al este de Tula, comenzaron la retirada al oeste. Para el 16 de diciembre ya no existía una amenaza directa para Moscú desde el sur.

Batalla de Moscú - Wikipedia, la enciclopedia libre

Para principios de enero de 1942 el Ejército Rojo expulsó al enemigo a una distancia entre 100 y 250 kilómetros, causando graves pérdidas a sus 38 divisiones y liberando más de 11.000 poblados. Como resultado del contraataque, las tropas soviéticas se adentraron profundamente en la defensa alemana en donde se unían los Ejércitos Centro y Norte, interrumpiendo la interacción entre ellos, sin embargo, no lograron rodear y destruir las principales fuerzas del grupo Centro.

A pesar de no tener una victoria total, este avance alcanzó logros considerables. El enemigo fue replegado a una distancia de 400 kilómetros, liberándose las regiones de Moscú y Tula junto con gran parte de las regiones de Kalinin y Smolensk. El enemigo perdió entre muertos, heridos y desaparecidos a más de medio millón de personas, 1.300 tanques, 2.500 cañones y otros tipos de armas pesadas. La Batalla de Moscú se convirtió, así, en la primera gran derrota alemana durante la Segunda Guerra Mundial.

Antes de terminar y exponer las conclusiones de esta batalla, me gustaría desmitificar brevemente que el ataque Grupo de Ejércitos Centro Alemán a Ucrania (desde el norte para converger con los ejércitos alemanes del sur) fuese un error que costó la batalla de Moscú. Esto es falso: si los ejércitos fascistas centrales se hubiesen centrado en seguir su avance hacia Moscú hubiesen sido atacados por los flancos, especialmente desde el sur, que estaba desprotegido y con la amenaza de un ejército soviético de más de 2 millones de hombres que dificultaría enormemente sus operaciones. Además, este cuerpo de ejércitos soviéticos podía enviar unidades a los ejércitos centrales soviéticos en caso de que se estancase el avance fascista en el frente sur, cosa que ocurrió por aquel entonces.

Por otra parte, los avances en el frente de Smolensk tampoco marchaban bien para los alemanes ya que su avance se estaba ralentizando. Se enfrentaron a una línea defensiva más fuerte de lo que esperaban y sufrieron duros contraataques soviéticos, lo que les causó grandes bajas, por ejemplo: de los 953 tanques que disponía Guderian solo le quedaban 283. Por no mencionar que en esta zona se estaba empezando a acumular más fuerzas.

El avance alemán hacia el sur redujo las capacidades operativas del Ejército Rojo. En el bando invasor se logró tener una mejor posición y se logró liberar unidades del sur que ya no hacían tanta falta al reducirse considerablemente el tamaño y potencial del Ejército Rojo en el sur (de 2 millones a 1 millón), que por otra parte estaba en desbandada.

En conclusión, como ya hemos visto con anterioridad fue la planificación la que salvó a la URSS, ya que era más eficiente que la economía fascista alemana. Se supo adaptar y ser más flexible a las condiciones de la guerra a pesar de las grandes pérdidas de recursos en el oeste y haber perdido grandes cantidades de instalaciones y maquinaria. En cambio, la economía nazi se vio sumida en una crisis desde antes de la guerra que no pudo resolver, dada a su naturaleza de economía imperialista, llevando al país a la ruina. Para sobrevivir, Alemania se convirtió en un buitre carroñero, que se dedicó a expoliar las riquezas de otros países, las cuales no impidieron su estancamiento económico.

Cuando Alemania chocó contra la URSS, esta demostró ser superior en la economía nazi. El único momento clave donde la Alemania nazi podía haber derrotado a la URSS fue en la batalla de Moscú, ciudad donde estaba estacionada el 30% de la industria soviética y la mitad de la industria militar. Pero no fue así, ya que el ejército alemán estaba diseñado para campañas cortas y no para largos conflictos de desgaste (de ahí que Guderian y otros comandantes Panzer se encontrasen con divisiones Panzer con carencias del suficiente número de tanques o equipamiento).

Pero no únicamente la economía socialista salvó a la URSS, sino la capacidad de organización del Ejército Rojo y la capacidad de maniobra de este. A pesar de sufrir duros golpes, el Ejército Rojo se recompuso y supo estar a la altura del ejército alemán. Supo analizar la situación del ejército alemán y crear una buena estrategia defensiva, que los llevó a desgastar y dividir al ejército alemán en Moscú para después alzarse con la victoria sobre él.

Los comunistas de hoy debemos de tomar ejemplo de estos hombres que lucharon por el socialismo, ya que en el peor de los momentos supieron reponerse y alzarse con la victoria, tras un largo periodo de preparación, estudio del adversario, esfuerzo, organización y sacrificio.

 

Adrián Iglesias.

 

Bibliografía:

 

 

 

 

 

 

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